Miércoles 2 de Julio de 2008, 6:00 a.m. Suena el despertador y todo el mundo arriba para ir rápidamente al restaurante a desayunar. Arramplamos con todo, huevos, cosa plana frita de patatas, cereales con yogur, zumo, café con leche, tortitas… I love buffet libre en el desayuno… Con la panza llena a las 7:30 a.m. cogemos el autobús, no sin antes decirnos el autobusero que no sabía donde tenía que llevarnos. u_uU
Llegamos a Cairns y en el embarcadero cogemos el ferry a Green Island (al final parece que si que sabía donde ir). Unos 50 minutos de viaje y allí estábamos. Llegamos a la típica isla paradisíaca, pequeñita pero suficientemente grande para que quepa un complejo turístico completo. Vista desde fuera parece una isla virgen, por ser los edificios de 1 sola planta y estar construidos en medio de la espesura. Claro que el montón de gente que ves en el agua con los tubos de respirar y las aletas te hacen sospechar que no es así.
La primera actividad del día en la isla era viaje en bote con fondo de cristal. Nos subimos en el bote con medio inserso y nos llevaron a dar vueltitas sobre los corales. Vimos miles de peces y corales de todos los tipos. No es lo mismo que nadar en medio del océano entre los pececitos, pero está genial porque se ve todo perfectamente. Sobre todo porque es para todas las edades, y la gente que no se atreva a hacer snorkeling ya sea por edad, torpeza o pánico al agua, es algo que no se puede perder si viene a Cairns. La próxima vez que vengan mi madre o los padres de Román ya sabemos donde llevarles…
Después de ponérsenos los dientes largos con el paseito en barco fuimos derechitos a por nuestras gafas, tubo y aletas… Yo me coloqué mi licra surfera que me cubre todo de cintura para arriba excepto las manazas y el cabezón y Román una camiseta, que el sol aquí es muy, muy malo. ¡¡¡¡ Y a ver pececitos!!!! Para ver corales chulos había que irse unos 200m mar adentro, pero que nadie se asuste, nos cubría por encima de las rodillas. ¡Estuvo genial! Miles de peces como el otro día en mar abierto, solo que esta vez los corales no eran tan espectaculares. De todas maneras alucinábamos igual… y no es porque seamos de pueblo, todo el mundo alucinaba. Desde el miércoles se podían oír comentarios entre la gente del congreso sobre lo increíble que es la barrera de coral. De hecho hoy venía en el bus del hotel al aeropuerto (estoy esperando mi vuelo a Brisbane) y conmigo venía gente del congreso, y de congreso, charlas y posters no se oía nada, las palabras mas usadas han sido “peces”, “coral” e “increíble”.
El resumen de la jornada en la isla fue: nadar, peces, fotos, buffet libre, nadar fotos, nadar, nadar, ferry, bus, duchita, ¡Tengo las piernas negras! (Por no decir… “Tengo el culo negro”, que suena un poco mal… je!). Es que estuvimos todo el día boca abajo y claro… os podéis imaginar la parte del cuerpo que queda mirando al sol…
Conclusión: Green Island es un sitio superrecomendable, sobre todo para familias completas. Nadar entre los peces no es tan cansado como hacerlo en medio del océano y la excursión en el barquito permite ver los corales a todo el mundo. Una gozada.
Espero mañana poder revelar los 2 carretes de fotos acuáticas. Mientras tanto estaré cruzando los dedos para que alguna haya salido chula, que si no, no me vais a creer que la Gran Barrera de Coral es una pasada.
Un saludín.
Llegamos a Cairns y en el embarcadero cogemos el ferry a Green Island (al final parece que si que sabía donde ir). Unos 50 minutos de viaje y allí estábamos. Llegamos a la típica isla paradisíaca, pequeñita pero suficientemente grande para que quepa un complejo turístico completo. Vista desde fuera parece una isla virgen, por ser los edificios de 1 sola planta y estar construidos en medio de la espesura. Claro que el montón de gente que ves en el agua con los tubos de respirar y las aletas te hacen sospechar que no es así.
La primera actividad del día en la isla era viaje en bote con fondo de cristal. Nos subimos en el bote con medio inserso y nos llevaron a dar vueltitas sobre los corales. Vimos miles de peces y corales de todos los tipos. No es lo mismo que nadar en medio del océano entre los pececitos, pero está genial porque se ve todo perfectamente. Sobre todo porque es para todas las edades, y la gente que no se atreva a hacer snorkeling ya sea por edad, torpeza o pánico al agua, es algo que no se puede perder si viene a Cairns. La próxima vez que vengan mi madre o los padres de Román ya sabemos donde llevarles…
Después de ponérsenos los dientes largos con el paseito en barco fuimos derechitos a por nuestras gafas, tubo y aletas… Yo me coloqué mi licra surfera que me cubre todo de cintura para arriba excepto las manazas y el cabezón y Román una camiseta, que el sol aquí es muy, muy malo. ¡¡¡¡ Y a ver pececitos!!!! Para ver corales chulos había que irse unos 200m mar adentro, pero que nadie se asuste, nos cubría por encima de las rodillas. ¡Estuvo genial! Miles de peces como el otro día en mar abierto, solo que esta vez los corales no eran tan espectaculares. De todas maneras alucinábamos igual… y no es porque seamos de pueblo, todo el mundo alucinaba. Desde el miércoles se podían oír comentarios entre la gente del congreso sobre lo increíble que es la barrera de coral. De hecho hoy venía en el bus del hotel al aeropuerto (estoy esperando mi vuelo a Brisbane) y conmigo venía gente del congreso, y de congreso, charlas y posters no se oía nada, las palabras mas usadas han sido “peces”, “coral” e “increíble”.
El resumen de la jornada en la isla fue: nadar, peces, fotos, buffet libre, nadar fotos, nadar, nadar, ferry, bus, duchita, ¡Tengo las piernas negras! (Por no decir… “Tengo el culo negro”, que suena un poco mal… je!). Es que estuvimos todo el día boca abajo y claro… os podéis imaginar la parte del cuerpo que queda mirando al sol…
Conclusión: Green Island es un sitio superrecomendable, sobre todo para familias completas. Nadar entre los peces no es tan cansado como hacerlo en medio del océano y la excursión en el barquito permite ver los corales a todo el mundo. Una gozada.
Espero mañana poder revelar los 2 carretes de fotos acuáticas. Mientras tanto estaré cruzando los dedos para que alguna haya salido chula, que si no, no me vais a creer que la Gran Barrera de Coral es una pasada.
Un saludín.


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